miércoles, 26 de mayo de 2010

Semana Internacional del Detenido-Desaparecido

México, D.F., 26 de mayo de 2010

Boletín de prensa

DESAPARICIONES FORZADAS: IMPUNIDAD CONSTANTE DEL ESTADO MEXICANO

· Lejos de esclarecerse y erradicarse, las desapariciones forzadas de personas van en aumento en un país en la actual coyuntura de “guerra contra la delincuencia organizada” y contra aquellas personas de marcada disidencia frente al régimen.

· El Estado se encuentra obligado a reparar y garantizar los derechos humanos, investigar las desapariciones a manos de elementos del Ejército y otros órganos del Estado, a legislar adecuadamente la desaparición, poner fin a la impunidad y a reparar a las víctimas y sus familiares

En el marco de la Semana Mundial del Detenido Desaparecido, las organizaciones suscritas condenamos las desapariciones forzadas que el Gobierno mexicano, en distintas épocas, ha cometido e incentivado en contra de aquellas personas con ideologías contrarias al régimen gubernamental.

Las desapariciones forzadas no han finalizado con el simple paso del tiempo. Si bien la época conocida como “Guerra Sucia”, caracterizada por el alto y desproporcionado nivel de violencia que empleó el Estado mexicano mediante sus fuerzas armadas y aparatos de inteligencia en contra de movimientos estudiantiles y armados ha finalizado, la brutalidad de aquellas épocas no ha disminuido. En los últimos años se han llevado a cabo múltiples desapariciones forzadas atribuibles a diferentes órganos del Estado, sin que hasta la fecha existan investigaciones creíbles o explicaciones fehacientes.

El desinterés proveniente de los órganos de procuración de justicia, caracterizado por las nulas investigaciones y la falta de diligencia en los casos de desapariciones forzadas ocurridas durante la “Guerra Sucia”, han provocado que las fuerzas armadas puedan seguir operando bajo el mismo cobijo de impunidad que impera hasta el día de hoy. Aun con la entonces “Fiscalía Especial para Movimientos Sociales y Políticos del Pasado” (FEMOSPP), que tras varios años de ineficacia desapareció en 2006, el Estado mexicano demostró que no está interesado en el respeto a los derechos humanos en el país, contribuyendo con ello al detrimento del “Estado de derecho” al que tanto alude en instancias internacionales.

Aunado a la nula respuesta del Estado para resolver las desapariciones forzadas de personas en la historia reciente del país, éstas continúan sucediendo. Bajo el contexto de la llamada “guerra contra el crimen organizado”, el gobierno federal y el Ejército mexicano han sido los responsables directos o indirectos de múltiples e ilegales privaciones de la libertad de personas cuyo paradero no se conoce hasta la fecha. Estos actos, cuando son cometidos de forma sistemática, como en el caso mexicano, han sido calificados por distintos instrumentos internacionales, que México ha firmado y ratificado, como “delitos de lesa humanidad”.

A los casos no investigados por parte del Gobierno y que por lo tanto permanecen en la impunidad, deben sumarse las desapariciones de Edmundo Reyes Amaya y Gabriel Alberto Cruz Sánchez, ocurridas hace tres años por su explícita disidencia del Gobierno, por ser miembros del EPR. También es actual la desaparición en Michoacán del líder social Francisco Paredes Ruiz, ocurrida hace casi tres años sin que a la fecha se sepa algo sobre su paradero.

De la misma forma, la sistemática desaparición de personas que viven en distintos puntos del país exhibe el mandato y la aquiescencia del Estado para reprimir a quienes no coinciden con su gobierno. Sin embargo, aún en casos en los que no se puede demostrar la participación directa del Estado o la existencia de un móvil político en la desaparición forzada de personas, el Estado sigue siendo responsable por la falta de investigación y sanción de los responsables. Ejemplo de lo anterior, es el caso de los desaparecidos en el estado de Coahuila, cuyos familiares entregaron un documento la semana pasada al Gobierno quien no ha movilizado a sus procuradurías, fuerzas armadas ni aparatos de inteligencia para su búsqueda, como sucede en otros casos.

Ante este marco de impunidad constante y creciente represión estatal, exigimos al Estado mexicano que adopte las medidas necesarias para garantizar la erradicación de la desaparición forzada de personas; la tipificación adecuada de este delito en los ámbitos federales y comunes; el esclarecimiento de los casos y la sanción a los responsables de estos hechos; así como la reparación a las víctimas y sus familiares.

Al respecto, la Corte Interamericana de Derechos Humanos, en la reciente Sentencia contra México por el caso de Rosendo Radilla, sostuvo: “la investigación llevada a cabo por el Estado no ha sido conducida con la debida diligencia, de manera que sea capaz de garantizar el reestablecimiento de los derechos de las víctimas y evitar la impunidad.” (Párr. 212). Además, en junio de 2009 se llevó a cabo el Examen Periódico Universal ante el Consejo de Derechos Humanos de la ONU, en Ginebra, en donde México fue examinado por este órgano internacional y señalado por las repetidas violaciones a los derechos humanos en función de los crímenes cometidos, su nula investigación y los candados que existen para acceder a la justicia, como lo es el fuero militar.

Un país que no conoce su historia y no repara los daños ocasionados a las víctimas, está condenado a la impunidad.

ORGANIZACIONES FIRMANTES:

Asociación de Familiares de Detenidos, Desaparecidos y Víctimas de Violaciones a los Derechos Humanos

Centro de Derechos Humanos Miguel Agustín Pro Juárez, A.C.

Comisión Mexicana de Defensa y Promoción de los Derechos Humanos, A.C.

Comité 68 Pro Libertades Democráticas

Comité de Madres de Desaparecidos Políticos de Chihuahua

Fundación Diego Lucero

Instituto Mexicano de Derechos Humanos y Democracia, A.C.

Nacidos en la Tempestad, A.C.

Red Nacional de Organismos Civiles de Derechos Humanos “Todos los Derechos para Todas y Todos” (conformada por 69 organizaciones)

Para Mayor información o contacto:

Quetzalcoatl g. Fontanot
Área de comunicación y análisis del Centro Prodh
Tels. 5546 8217, ext. 110; 5546 6559 (directo)
55 3917 5068 (celular)

Correo electrónico: analisis@centroprodh.org.mx

Están en algún sitio / concertados

desconcertados / sordos

buscándose / buscándonos

bloqueados por los signos y las dudas

…

nadie les ha explicado con certeza

si ya se fueron o si no

si son pancartas o temblores

sobrevivientes o responsos

ven pasar árboles y pájaros

e ignoran a qué sombra pertenecen

…

Mario Benedetti

“Desaparecidos” (fragmento)

domingo, 23 de mayo de 2010

JORNADA NACIONAL CONTRA LA DESAPARICIÓN FORZADA EN MÉXICO

En el marco de la Semana Internacional del Detenido - Desaparecido, la Comisión de Mediación y Organizaciones sociales, de familiares y de derechos humanos convocan a esta jornada contra la Desaparición Forzada que se llevará a cabo en la ciudad de México, bajo el siguiente programa


Lunes 24 de Mayo del 2010.

FORO. LA DESAPARICIÓN FORZADA EN MÉXICO: CASO EDMUNDO REYES AMAYA Y GABRIEL ALBERTO CRUZ SANCHEZ
INVITA LA COMISIÓN DE MEDIACIÓN

Lugar: SERAPAZ. Patricio Sanz número 449. Colonia del Valle (entre Luz Aviñon y Romero de Terreros) a tres cuadras de la estación del metrobus Poliforum.

10:00 hrs. Registro de asistentes
10:30 GUERRA SUCIA Y MILITARIZACIÓN EN MÉXICO
Ponentes:
• Carlos Fazio (periodista, y analista internacional del diario La Jornada)
• Dolores González y Gilberto López y Rivas (integrantes de la Comed).
Modera: Jorge Fernández (Comed)
11:30 DESAPARICIÓN FORZADA: CASO EDMUNDO REYES AMAYA Y GABRIEL ALBERTO CRUZ SÁNCHEZ.
Ponente:
• Enrique González Ruíz (integrante de la Comisión de Mediación entre el Gobierno y el EPR)
Modera: Juan de Dios Hernández Monge
12:30 MECANISMOS DE RESPUESTA JURIDICA ANTE LAS DESAPARICIONES FORZADAS EN EL MARCO NACIONAL E INTERNACIONAL.
Ponentes:
• Pilar Noriega (abogada)
• Yéssica Sánchez Maya (Abogada, Defensora de Derechos Humanos)
• Alberto Brunori (representante en México de la Oficina de la Alta comisionada de Naciones Unidas).
Modera: Pablo Romo (Comed)
13:30 DECLARACION POLITICA
• Rosario Ibarra de Piedra (por confirmar)
• HOMENAJE A CARLOS MONTEMAYOR
• Miguel Ángel Granados Chapa (periodista e integrante de la Comed)
Modera: Miguel Álvarez Gándara (Comed)

Martes 25 de Mayo del 2010

“ENCUENTRO CONTRA LA DESAPARICION FORZADA EN MEXICO”
INVITAN: COMITÉ HASTA ENCONTRARLOS Y COMITÉ CEREZO - MÉXICO

Lugar: Club de Periodistas

9:30 Registro
10:00 INTRODUCCIÓN GENERAL: Nadín Reyes Maldonado (Comité “hasta encontrarlos”)
10:30 LA LUCHA DE LAS ORGANIZACIONES SOCIALES Y DE FAMILIARES CONTRA LAS DESAPARICIONES FORZADAS.
• Acciones y Estrategias de las diferentes organizaciones participantes (tiempo de intervención 10 minutos por organización)
Modera: Comité Cerezo – México
12:00 IMPACTO PSICOSOCIAL DE LA DESAPARICION FORZADA
Ponentes:
• Clemencia Correa (posgrado de Derechos Humanos de la Universidad Autónoma de la Ciudad de México)
• Ximena Antillón( Comisión Mexicana de Defensa y Promoción de los Derechos Humanos, A.C)
Modera: Margarita Cruz Sánchez (Comité “Hasta Encontrarlos”)
12:30 PROPUESTAS Y ACUERDOS
Modera: Daniel Rodríguez (Comité Eureka)
14:00 DECLARACIÓN POLÍTICA

Al término del encuentro, el Comité de Familiares de Detenidos - Desaparecidos “Hasta Encontrarlos” convoca al Acto político frente a la SEDENA (En las instalaciones del Campo Militar Número Uno. Puerta número 8)

miércoles, 17 de marzo de 2010

Los nacidos en la tempestad

¿Quiénes somos?

Somos un grupo conformado mayoritariamente por hijos de guerrilleros y luchadores sociales mexicanos que fueron ejecutados, desaparecidos, encarcelados y perseguidos entre 1961 y 1982, periodo conocido como la "guerra sucia”.

La mayoría de nosotros no conocimos a nuestros padres y en algunos casos tampoco a nuestras madres, sin embargo, están entre las personas a las que más amamos en el mundo. Algunos nacimos cuando ellos estaban detenidos-desaparecidos en cárceles clandestinas o incluso cuando ya habían sido abatidos por sus enemigos, por lo que no tuvieron la oportunidad de enterarse si fuimos niños o niñas y menos aún de cargarnos en sus brazos. Otros pasamos los primeros días de nuestra vida compartiendo su reclusión en centros clandestinos. Unos más éramos bebés o niños pequeños cuando los perdimos o tuvimos que esperar a que salieran de la cárcel para convivir con ellos.

El ser hijos de hombres y mujeres que colocaron sus vidas en el altar de la utopía revolucionaria nos llena de un orgullo infinito porque creemos que nuestros padres representan los ideales más nobles de su generación. Ellos eran solidarios, valientes, insumisos, generosos, sensibles al dolor ajeno e intolerantes a la injusticia, a la opresión y a todo aquello que degrada al ser humano. Ellos decidieron vivir y morir por sus convicciones, con lo que nos dieron una lección muy dura pero hermosa de libertad y congruencia. Fueron capaces de sacrificar todo cuanto tenían (escuela, trabajo, bienes personales, reconocimiento público, amigos, esparcimiento, etc.) e incluso a sus propias familias, con tal de cumplir el inmenso cometido que se habían propuesto: reconstruir a la humanidad y al mundo con cimientos de justicia, igualdad y libertad.

Confesamos que cuando éramos niños nos sentíamos abandonados porque pensábamos que para nuestros padres había sido más importante su misterioso trabajo que nosotros, pero conforme crecimos nos dimos cuenta de que el amor por sus hijos había sido tan grande que los había impulsado a luchar por construir un futuro digno para nosotros y para las generaciones venideras. Ante esta demostración de amor, no hay gratitud que nos alcance.

Nosotros también los amamos y nos pesa infinitamente su ausencia. Cuando descubrimos la manera en la que fueron detenidos, torturados, asesinados o desaparecidos, se abrió en nosotros una herida que, sabemos, nunca va a cerrar. En diferentes momentos de nuestra vida se nos reveló esa verdad dolorosa, pero la misma también alimenta nuestro ánimo de dar la batalla en contra de la estigmatización y la criminalización de la lucha social, en pro de la verdad y la justicia.

Nuestra lucha no ha sido fácil y sí en cambio dolorosa, tanto por nuestras experiencias personales como por el dolor colectivo que se ha ido acumulando todos estos años de impunidad y silencio en torno a los miles de mexicanos que han sido víctimas de la represión. Ha sido terrible observar las fotografías de los cuerpos irreconocibles de los asesinados y los rostros hinchados de los detenidos, sus narices y labios rotos, sus párpados a punto de reventar y los hilos de sangre que les escurren por doquier. Sobre todo, leer sus miradas en shock, extraviadas o aterradas, nos transmite sentimientos de horror, furia, impotencia, desconcierto y desolación. Nos preguntamos ¿quién? ¿cómo? ¿por qué?

Pese a que vivimos en una sociedad en la que la violencia es algo cotidiano, estamos claros de que lo que ocurrió con nuestros padres no tiene nada de normal. ¿Por qué, si ya los habían sometido, prefirieron ejecutarlos a encarcelados? ¿O por qué en lugar de condenarlos a prisión los desaparecieron con el objetivo de que nunca los encontráramos? Y a los que sí presentaron con vida, ¿por qué los torturaron y los sometieron a un régimen de tratos crueles, inhumanos y degradantes en vez de juzgarlos conforme a derecho? Precisamente el crimen mayor consistió en haber procedido con saña inaudita contra gente que ya no se podía defender. Nuestros padres y sus compañeros ya habían sido vencidos militarmente cuando sus enemigos tomaron la decisión de asesinarlos, torturarlos o desaparecerlos. Además, el gobierno actuó contra hombres, mujeres, niños y ancianos inermes a los que impidió tener una defensa legal: eso se llama terrorismo de Estado.

Para aquellos que somos hijos de desaparecidos, la incertidumbre y la angustia han sido aún mayores. Desde que somos concientes de nuestra situación, no ha habido un solo día de nuestra vida en que no nos hayamos preguntado ¿dónde están? Cualquier ser humano (que en realidad lo sea) puede imaginar lo que sentiría si un buen día, los tipos supuestamente encargados de su seguridad (policías o militares), a cuyos salarios contribuye con sus impuestos, secuestran a la persona que más ama en el mundo y no vuelve a saber nunca más de ella, como si la hubiera devorado la nada. Nuestros abuelos han atravesado por ese calvario y nosotros nos hemos sumado a él desde que fuimos capaces de comprender la magnitud de este crimen.

No sabemos si hay en el mundo otro dolor tan grande como el que provoca la desaparición. Es un tipo de herida que, en vez de cerrarse con el paso del tiempo, cada día se hace más grande. Es algo que quiebra toda fortaleza psicológica, pues uno se desmorona pensando: “si mi familiar está vivo, ¿en qué condiciones está? ¿Está sano, le dan de comer, lo están torturando? Si está muerto, ¿por qué, cuándo, dónde, cómo lo mataron? ¿Dónde está su cadáver? ¿Por qué no me lo devuelven? ¿Por qué se nos castiga de esta forma?”.

Así, los hijos de los desaparecidos somos huérfanos que no acaban de serlo, dolientes que no pueden concluir su duelo, sujetos orgullosos de una identidad en parte recobrada y en parte amputada. Desgarrados por la ambigüedad, sólo nos hace fuertes la idea de que, pase lo que pase, algún día los hemos de encontrar. Conforme pasan los años se extinguen las posibilidades de ver a nuestros padres vivos, más no por ello dejaremos de reclamarlos, hasta el último aliento.

El ser hijos de guerrilleros exterminados por un gobierno autoritario es algo que nos ha marcado de por vida, más lo peor que podríamos hacer es sumarnos a la amnesia colectiva y tratar de vivir como si no hubiera pasado nada. Es tanto lo que le debemos a nuestros padres y a esa generación de revolucionarios que no nos alcanzaría la vida para pagarles. Por eso, hemos dado el primer paso, que es organizarnos con los que tienen la misma herida en el corazón y gritar nuestra verdad a los cuatro vientos.

Debido al manejo informativo que el gobierno hizo sobre las organizaciones guerrilleras, en nuestro país casi nadie sabe que hubo una “guerra sucia” contra los opositores políticos radicales, por lo que hemos asumido como una tarea impostergable la recuperación de la memoria y la escritura de la historia del movimiento armado socialista en el que participaron nuestros padres. Asimismo, hemos emprendido la lucha legal por el esclarecimiento del paradero de nuestros desaparecidos y el castigo a los genocidas y a los criminales de lesa humanidad. Finalmente, también nos hemos propuesto dar la máxima difusión a lo ocurrido en las décadas anteriores, a fin de que la sociedad no permita que esas atrocidades vuelvan a ocurrir. No queremos que los luchadores sociales del presente padezcan lo que ya vivieron nuestros padres en su afán por transformar al país.

Así, nos aferramos a la lucha por la verdad y la justicia y asumimos el compromiso de no claudicar hasta alcanzar esos objetivos. Es ésta una forma de mantener viva una parte del ideario de nuestros padres y de demostrar que ellos no fueron derrotados del todo, porque sí hubo quien recogiera la estafeta para perpetuar la lucha contra el capitalismo y su estela de muerte y depredación. Sirva este modesto esfuerzo para refrendar la lealtad y el amor por ellos, donde quiera que estén.

Hasta ese ignoto lugar, queremos hacer llegar nuestra voz para decirles que los amamos, que los extrañamos, que nos hicieron mucha falta, que la vida no ha sido nada blanda con nosotros pero inspirados en su ejemplo hemos tratado de ser hombres y mujeres de bien; que el Estado, con todo su terror y su sevicia, no nos ha doblegado, que esperamos estar a la altura de sus sacrificios y que nos hemos dispuesto a dar la batalla por la memoria y por el futuro, ¡hasta la victoria siempre!

viernes, 29 de agosto de 2008

Notas sobre la Jornada Cultural en Memoria de los Desaparecidos

Pendientes, castigos por la guerra sucia

José Antonio Román

Conocer la verdad y castigar a los responsables de los hechos de la guerra sucia de los años 60 y 70 “sigue siendo un tema pendiente” para el país, además de que, en una línea continua de represión, el Estado mexicano ha decidido ahora criminalizar la lucha y la protesta social, todo esto en medio de una impunidad permanente de los que ejercen el poder.

Lo anterior se expresó durante el primer día de la Jornada Cultural en memoria de los detenidos-desaparecidos políticos en México, al que acudieron hijos e hijas de víctimas de la guerra sucia o de “baja intensidad”, que dejó cientos de hombre y mujeres desaparecidos y asesinados.

En la primera mesa redonda con el tema Pasado y presente de la guerra sucia en México, realizada en el foro Quetzalcóatl, de la delegación Xochimilco, participaron Marco Antonio Rascón, Diego Lucero Estrada, Fritz Glockner y Alejandro Jiménez Martín del Campo. En ella se insistió en la necesidad de rescatar la memoria de este etapa trágica de la historia del país –regularmente desconocida por la mayoría de los mexicanos– y castigar a los responsables.

Previamente, en la inauguración de la exposición fotográfica sobre el tema, en la entrada del edificio delegacional, Adela Cedillo, de la organización Nacidos en la tempestad, dijo que la violencia institucionalizada ha sido una “práctica sistemática” del gobierno y que el trabajo de la fiscalía especial para los delitos del pasado, creada en el sexenio foxista, fue notoriamente insuficiente. Debemos, dijo, posicionar el tema en la agenda nacional, y esa es la idea al realizar este tipo de actos, que aunque sencillos, son importantes.

En la intervención de los diferentes ponentes, la constante fue la denuncia por la enorme impunidad que hay en el sistema institucionalizado, no sólo en el pasado con la guerra sucia, sino también en el presente, en el que están los escandalosos casos de los gobernadores Ulises Ruiz, de Oaxaca, y Mario Marín, de Puebla, así como de los hermanos Bibriesca y del actual secretario de Gobernación, Juan Camilo Mouriño y los contratos millonarios de sus empresas con Pemex, entre muchos otros.

Fuente: La Jornada


miércoles, 20 de agosto de 2008

Segundo Encuentro Nacional de Hijos "Nacidos en la Tempestad"

Segundo Encuentro Nacional de Hijas e Hijos de Víctimas de la guerra sucia


CONVOCATORIA
En las décadas de los 60, 70 y parte de los 80 del siglo XX, un grupo de jóvenes emprendió una lucha armada encaminada a cambiar la realidad económica, política y social del país. Convencidos de que no había medio humano posible para lograr que el gobierno entablara un diálogo honesto y abierto con los sectores inconformes de la sociedad, estos jóvenes optaron por el único camino que les dejaba el régimen: la autodefensa. Con anterioridad, movimientos como el ferrocarrilero, el magisterial, el médico, el estudiantil y el campesino habían intentado promover cambios por la vía legal y pacífica, pero todos y cada uno de ellos se enfrentó a una represión desmesurada, que no respetaba la integridad ni la vida de quienes pretendían ejercer su derecho a disentir. Así es como, a lo largo y ancho de la república, miles de ciudadanos llegaron a la conclusión de que con el gobierno sólo era posible comunicarse con un lenguaje: el de la violencia.
El combate que el régimen emprendió contra estos luchadores sociales estuvo caracterizado por el ejercicio sistemático de la barbarie: miles de mexicanos fueron torturados, ejecutados sin juicio alguno o detenidos-desaparecidos. Con ello, las fuerzas represivas (cuerpos policíacos y militares) dejaron una estela de dolor, ausencia e impotencia entre los familiares de estos revolucionarios.
Hoy, pese al fomento a la impunidad que caracteriza al sistema jurídico mexicano, muchos familiares de aquellos que se atrevieron a pelear contra un régimen caduco, mantienen su demanda de justicia, esclarecimiento de la verdad, reparación integral del daño, castigo a los culpables y, sobre todo, la presentación de los desaparecidos. Es preciso insistir: no es posible una democracia con ciudadanos secuestrados por el Estado.

A partir de este sentido reclamo, en el 2005 surgió el colectivo “Nacidos en la Tempestad”, conformado por los hijos de aquellos que ofrendaron su valor, su dolor y su vida para conseguir un México más justo, humano e igualitario. Una de sus misiones es generar conciencia de que, sin el sacrificio desinteresado de toda una generación de revolucionarios, no sería posible siquiera el mínimo respiro de libertad política del que gozamos.

En el marco de sus actividades, la actual Asociación Civil “Nacidos en la Tempestad”, realizará la Primera Jornada Cultural en Memoria de los Detenidos-Desaparecidos políticos de México, del 28 al 31 de agosto de 2008, en el Foro Quetzalcóatl, de la Delegación Xochimilco. La jornada incluirá conferencias, mesas redondas, presentaciones de libros y proyecciones de películas y documentales con presencia de sus realizadores.

Uno de los eventos principales será el Segundo Encuentro Nacional de hijos e hijas de víctimas de la guerra sucia, que se articulará en torno a tres mesas: 1) Testimonios, 2) Memoria y 3) Justicia.
Se extiende la convocatoria bajo las siguientes bases:

1.- Podrán participar como ponentes todos los hijos de los revolucionarios detenidos-desaparecidos, ejecutados extrajudicialmente, torturados, encarcelados o perseguidos durante la llamada “Guerra Sucia”.
2.- El registro de los participantes estará abierto a partir del 1º de julio y hasta el 29 de agosto, en los teléfonos: Área Metropolitana: (01 55) 56 61 76 89, 56 60 34 53, 55 48 17 64 o a los celulares (045 55) 18 18 84 95, 25 60 19 96, 34 18 86 98. Puebla: Celular (045 22 ) 22 60 06 69. Guadalajara: (01 33) 36 75 26 83. Guerrero: (01 744) 45 10 242. Por correo electrónico se podrán inscribir en la dirección: nacidosenlatempestad@yahoo.com.mx, anotando su nombre, el estado de la república de donde provienen, su teléfono y el nombre(s) de su(s) progenitor(es).
3.- En el caso de aquellos participantes que no cuenten con recursos para su traslado, alimentación y hospedaje, deberán contactar al comité organizador, para que les ayude a solventar sus gastos.
4.- El público y la prensa tendrán libre acceso al evento.
Se aclara que este encuentro no tiene fines de lucro y no es promovido por ningún partido político.

Atte.
El Comité Organizador

Programa de la Jornada Cultural en Memoria de los Desaparecidos

Jornada Cultural en Memoria de los Detenidos-Desaparecidos en México, del 28 al 31 de agosto de 2008
Foro Quetzalcóatl, Delegación Xochimilco, México DF.

La Asociación Civil "Nacidos en la Tempestad" se suma al esfuerzo de las organizaciones que, en el marco del día internacional del detenido-desaparecido (30 de agosto), realizarán acciones conmemorativas, simbólicas y de rescate de la memoria de los cientos de miles de ciudadanos que han sido detenidos, desaparecidos y asesinados por los distintos gobiernos represores en todo el mundo.
En México, durante la década de los sesenta, setenta y parte de los ochenta, muchos luchadores sociales dieron su vida por combatir a un Estado autoritario y represor, impulsando la creación de diferentes organizaciones civiles, campesinas, obreras, estudiantiles y guerrilleras, en pro de un país más justo y democrático. Actualmente existen más de mil trescientos detenidos-desaparecidos y más de cuatrocientos presos por razones políticas, así como un número indeterminado de asesinados por los mismos motivos. Son precisamente los gobiernos represores, grupos de poder, autoridades policiacas y militares y medios de comunicación al servicio del Estado quienes niegan, ocultan e impiden el castigo a los responsables de la violencia, torturas, desapariciones, asesinatos y persecución, porque finalmente son ellos mismos quienes los han cometido o solapado por décadas.
A raíz de la llegada de gobiernos democráticos en algunos países de Latinoamérica, se ha avanzado en los procesos judiciales para castigar a los culpables de crímenes de lesa humanidad cometidos durante las dictaduras militares, como en el caso de Argentina y Chile, por citar solo algunos, no así en México, donde las víctimas están muy lejos de probar el sabor de la justicia. Por consiguiente, enfatizamos que los llamados "delitos del pasado" (en realidad, delitos continuados y replicados en el presente) siguen impunes y sólo su esclarecimiento permitirá sanear las instituciones políticas y jurídicas de la república.
En ese tenor, "Nacidos en la Tempestad" y las organizaciones hermanas: el Comité 68 Pro-Libertades Democráticas, AFADEM-FEDEFAM, la Fundación Diego Lucero, el Foro Permanente por la Comisión de la Verdad, el Comité de Madres de Desaparecidos Políticos de Chihuahua, el Comité Eureka-Jalisco y el Centro de Investigaciones Históricas de los Movimientos Sociales A. C., hemos preparado una Jornada Cultural en Memoria de los Detenidos-Desaparecidos en México, para recordar que desde hace cuarenta años el Estado mexicano instrumenta el terror contra los opositores políticos, que nuestra democracia está cimentada en un charco de sangre y que no renunciamos a que se haga justicia a las víctimas, especialmente a aquellas cuyo paradero permanece como un secreto de Estado.
La Jornada Cultural se efectuará del 28 al 31 de agosto en el Foro Quetzalcóatl (oficinas centrales de la Delegación Xochimilco, Av. Guadalupe I. Ramírez s/n,), con el siguiente programa:
Jueves 28 de agosto
10:00 - 13:00 Inauguración de la Jornada. Palabras de Diego Lucero a nombre de "Nacidos en la Tempestad".
- Mesa redonda: "Pasado y Presente de la Guerra Sucia en México" con Carlos Monsiváis, Fritz Glockner, Marco Rascón y Alejandro Jíménez Martín del Campo
- Inauguración de la exposición fotográfica "Guerrilleros/Desaparecidos".
16:00 Presentación del libro "Carmelo Cortés y la guerrilla en Guerrero" de Agustín Evangelista.
-Presentación del libro "Memoria roja" de Fritz Glockner.
18:00 Presentación del documental "La guerrilla y la esperanza" de Gerardo Tort.
Viernes 29 de agosto
10:00 Mesa redonda: "El movimiento estudiantil de 1968 y las guerrillas en México" con Carlos Montemayor, Raúl Álvarez Garín, Laura Castellanos, Jacinto Rodríguez Munguía, José Luis Moreno Borbolla e Ismael Hernández.
12:00 Mesa redonda: "Cuarenta años de desapariciones forzadas en México" con Enrique González Ruiz, Blanca Hernández, Julio Mata, Santiago Hernández y Sergio Méndez.
16:00 Homenaje a Carmelo Cortés, con Arturo Gallegos, Agustín Evangelista, Wenceslao Lizarraga y Catarino Cortés.
17:00 Proyección del documental "El crimen de Zacarías Barrientos" de Ludovic Bonleux, presentado por Mariana Ramírez.
18:30 Proyección del documental "Trazando Aleida", con presencia de la directora Christiane Burkhard.
Sábado 30 de agosto
Segundo Encuentro Nacional de Hijos de Víctimas de la Guerra Sucia "Nacidos en la Tempestad"
10:00 Inauguración a cargo de exguerrilleras.
10:30 Mesas: 1) Testimonios, 2) Memoria, 3) Justicia
16:30 Presentación del documental "Nacidos en la Tempestad" con presencia del director César Ramírez.
18:30 Asamblea Nacional de "Nacidos en la Tempestad" A.C.
Domingo 31 de agosto
12:00 Ofrenda a víctimas de la guerra sucia en México.
12:15 Concierto de rock: La resistencia, Wonche Monka, La Kong, Los rastos, Paco Barrios "El Mastuerzo"

lunes, 19 de mayo de 2008

Hijos de víctimas pugnarán por la defensa de derechos humanos


Nacidos de la Tempestad, para exigir que se esclarezcan crímenes de la guerra sucia

Organizaciones sociales conmemoraron el 41 aniversario de la matanza en Atoyac, el 18 de mayo de 1967
Organizaciones sociales conmemoraron el 41 aniversario de la matanza en Atoyac, el 18 de mayo de 1967 Foto: RODOLFO VALADEZ

Atoyac, 18 de mayo. Hijos de guerrilleros en el país anunciaron la formación de una organización en defensa de los derechos humanos y el esclarecimiento de los hechos del pasado, cuando murieron sus padres, identificados como líderes y luchadores sociales. Llevará por nombre Nacidos de la Tempestad.

Minutos después de haber concluido el homenaje luctuoso en memoria de quienes perdieron la vida en la matanza del 18 de mayo de 1967 en Atoyac, los jóvenes Micaela Cabañas Ayala, hija de Lucio Cabañas Barrientos; Catarino Cortés, de Carmelo Cortés Castro, y Diego Lucero Estrada, de Diego Lucero Martínez, denunciaron la falta de interés del gobierno federal para esclarecer los delitos cometidos en el pasado.

Aseguraron que al igual que sus padres, ellos también quieren participar en la defensa de la memoria histórica, recuperar y tratar de alcanzar la reparación del daño integral y el reconocimiento histórico de las autoridades, en honor de quienes entregaron sus vidas defendiendo sus ideales y reprochó a la fiscalía formada en el sexenio de Vicente Fox, debido a que jamás dio resultados.

Recuerdan matanza

Con el grito “Justicia a los compañeros caídos”, la Organización Campesina de la Sierra del Sur (OCSS) conmemoró el 41 aniversario de la matanza de padres de familia en esta ciudad, un 18 de mayo de 1967.

A1 evento al cual se sumó el senador perredista Lázaro Masón Alonso y el aspirante a la candidatura a la presidencia municipal por el PRD en este municipio Fredy Barrera Pérez, quienes depositaron una ofrenda floral en el monumento a Lucio Cabañas Barrientos.

En su intervención, el dirigente de la OCSS, Hilario Mesino Acosta, expresó la crisis que viven las organizaciones sociales que buscan la verdad y la justicia, crisis que ha sido agravada por la postura del gobernador de Zeferino Torreblanca Galindo.

Injusta condecoración a Acosta

“Es humillante para los compañeros y familiares de cientos de desaparecidos, que alguien que se encargó de la desaparición de mas de 600 personas y fue pieza fundamental de la llamada guerra sucia, Mario Arturo Acosta Chaparro, sea condecorado a su salida del Ejército”, señaló en entrevista para La Jornada Guerrero el dirigente de la Organización Campesina de la Sierra del Sur, Hilario Mesino Acosta.

“Es una burla para nosotros que buscamos reivindicar la memoria de quienes entregaron sus vidas en contra de un sistema, que para lograr sus propósitos sólo utilizó la represión como su mejor arma”, agregó.

Manifestó que el gobierno de Zeferino Torreblanca Galindo favorece a un ambiente similar al de los años setenta: “A pesar de la formación de la fiscalía, ésta jamás dio un resultado ni a favor ni en contra del motivo por el que fue creada”.

Democracia incompleta

En tanto, en Chilpancingo, a 41 años de la masacre de Atoyac de Álvarez, el sobreviviente de la guerra sucia de los años setentas, Octaviano Santiago Dionisio reprochó que los crímenes sigan impunes y que ni los tres órdenes de gobierno ni el PRD hayan honrado la memoria de los caídos, sin siquiera hacer algo después de que se dejó libre y hasta se condecoró al general Mario Arturo Acosta Chaparro.

El sobreviviente de la guerra sucia recriminó que actualmente se viva en México y en Guerrero una democracia incompleta, en la que existen comisiones de derechos humanos avergonzantes, un poder legislativo sumiso, instituciones mediocres y una prensa coludida por el gobierno.

A pesar de que insistió en que la vida de las víctimas no fue en vano, el luchador social reclamó “estamos lejos de honrar a nuestros caídos con las conductas gubernamentales, los criminales de aquellos años nunca han sido castigados y sometidos al imperio de la ley, los feudos de nuestros muertos nunca han recibido justicia… El asunto está pendiente”.

Condenó la creación de comisiones de la verdad que son sólo caricaturas, por lo que “seguimos en espera de una respuesta gubernamental para quienes siguen demandando justicia para esa generación… Nunca se supo ni se sabrá cuánta gente cayó en esa ocasión, como tampoco se sabrá nada de los desaparecidos”.

–¿Cómo observa los trabajos de la PGR para encontrar restos de los desaparecidos en Atoyac?

–No ha habido un esfuerzo serio en esa dirección, esos supuestos esfuerzos son una caricatura más, son una farsa más, porque si quieran hacer algo ya la hubieran hecho

Agregó que hay un personaje criminal que está vivo y que se llama Mario Arturo Acosta Chaparro. “El sabe dónde estuvieron las cárceles y cementerios clandestinos, y sabe donde están los nombres y quienes hicieron las sepulturas, él sabe todo y salió hace unos meses con sus medallas del campo militar número uno, esos es una burla”.

Sentenció que si los militares continúan en las zonas indígenas se pueden repetir episodios como los de la guerra sucia de los años setentas, porque hay una tendencia a militarizar el estado.

Fuente: La Jornada Guerrero